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Integraciones y APIs para empresas.
Conectamos los sistemas que ya usas y construimos las APIs que te faltan para que cada sistema reciba los datos que necesita, con reglas y tiempos definidos.
Tu CRM tiene un dato, el ERP tiene otro y la tienda tiene un tercero. Cuando alguien necesita saber qué pasó con un cliente, abre varias pestañas, exporta un archivo y cruza los dedos para que todo esté actualizado.
Una integración pone ese trabajo en el sistema. Configuramos qué datos se sincronizan, cuándo y bajo qué reglas, para que tu equipo deje de copiar información entre aplicaciones.
Qué conectamos
CRM y ventas
Leads, empresas, contactos, cotizaciones y cambios de etapa. La información entra una vez y queda disponible para el equipo que tiene que actuar sobre ella.
ERP, facturación y pagos
Pedidos, facturas, pagos y estatus de cobranza sincronizados sin volver a capturar lo que ya existe en otro sistema.
E-commerce y operación
Inventario, órdenes, envíos y devoluciones conectados con la operación interna para que el dato que ve el cliente coincida con el que usa el equipo.
Software propio y APIs
APIs para que una plataforma interna comparta datos con proveedores, clientes, aplicaciones móviles y sistemas externos.
La integración se diseña antes de conectarse
Conectar dos APIs es la parte visible. Antes definimos cuál sistema es la fuente de verdad, qué datos se pueden cambiar, cuándo deben sincronizarse y qué pasa si alguno responde con un error.
Eso evita el problema habitual: dos sistemas que parecen conectados hasta que una actualización llega tarde, duplica un cliente o deja una factura sin registrar.
Cada flujo queda con registro, reintentos cuando aplican y una forma clara de revisar las excepciones.
Cuándo conviene una API propia
Una API propia tiene sentido cuando tu operación ya depende de un sistema que necesita intercambiar datos con otros, sin exponer la base de datos ni depender de exportaciones manuales.
La construimos con autenticación, permisos y documentación. Si otra empresa o tu propio equipo va a consumirla, sabe qué datos recibe, cómo pedirlos y qué errores puede esperar.
Empieza con el dato que más trabajo da
En el discovery mapeamos cómo se mueve hoy la información, quién la toca y dónde se pierde. Con eso elegimos una primera integración acotada y dejamos definido el resto del plan.
Si el problema es más amplio que conectar sistemas, revisamos si conviene resolverlo con automatización de procesos o con software a la medida.